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viernes, 27 de diciembre de 2013

CASTERINA CARRILLO: UN ADN QUE LLEVA DIECISIETE AÑOS SIN ROSTRO

Es muy frecuente escuchar, entre los que nos dedicamos a estudiar la parte más oscura del ser humano y su entorno, que cada pueblo tiene su historia negra. En esta entrada de crimenycriminologo nos desplazamos hasta Puente Genil, pueblo de la provincia de Córdoba (España), para conocer un suceso que, tras más de diecisiete años, sigue sin esclarecerse. Un asesinato que aún, a día de hoy, no tiene ni nombre ni rostro.

El 19 de Julio de 1995, Casterina Carrillo de 31 años de edad, salió con su bicicleta entre las ocho y media y las nueve y media de la noche a dar un paseo por el paraje conocido como el camino de Montalbán. Una paraje de sobra conocido por Casterina, quien solía pasear por allí, siempre acompañada de un amiga, excepto esa trágica noche que decidió salir sola, no regresando de nuevo a su casa.

La bicicleta de Casta, como la llamaba su padre, fue encontrada esa misma noche por el guarda del cortijo, de camino a su trabajo, en mitad del camino. Algunos vecinos recuerdan haberla visto durante el recorrido e incluso alguno entabló conversación con la fallecida, pero desgraciadamente, nadie sabía cómo desapareció.

viernes, 18 de enero de 2013

"LA HUELLA DEL CRIMEN"

En la madrugada del día 7 de junio de 2004, el quinto piso de la calle Jesús Maria Ordoño de la localidad de Burgos, se convirtió en "un mar de sangre. ¡Un auténtico mar de sangre!" Al menos, así es como lo recuerda uno de los investigadores del caso. Han pasado ya más de 8 años del suceso que terminaría con la vida de Salvador Barrio, el cabeza de familia. Su esposa, Julia dos Santos. Y el pequeño Álvaro. El asesino de esta familia nunca fue encarcelado. 

El móvil del asesinato queda claro nada más toparse con la escena del crimen: el odio y la venganza. El ensañamiento en este crimen queda patente en las 50 cuchilladas que recibió Salvador, parte de ellas cuando yacía ya sin vida. Julia y el pequeño Alvaro recibirían también abundantes cuchilladas cada uno. La única pista encontrada, unas pisadas en el suelo de la vivienda. Varias marcas sanguinolentas correspondientes a una zapatilla deportiva Dunlop, de la talla 44. Los investigadores comprobaron además que el asesino había entrado en la casa sin forzar la cerradura de la puerta. Lo habría hecho después de haber intentado entrar anteriormente por el ático, según indican las pisadas en los peldaños. Si la puerta no se encontraba forzada, ¿tenia el asesino llaves de la puerta?,¿llamó al timbre y Salvador le abrió la puerta con total confianza? Este dato nos indica que Salvador conocía, sin duda, a su asesino, ya que nadie abre la puerta a un desconocido a altas horas de la madrugada. 

lunes, 7 de mayo de 2012

EL TIEMPO QUE PASA ES LA VERDAD QUE HUYE

“El tiempo que pasa es la verdad que huye”. La cita del criminalista Edmond Locard, uno de los pioneros de esta ciencia, encaja como un guante en el caso de la joven Leticia Temiño, violada y asesinada en enero de 1995. El notable criminalista advierte que según va pasando el tiempo, las huellas se borran, la escena del crimen se modifica, los testigos e investigadores se olvidan, jubilan e incluso fallecen. En definitiva, que el transcurso del tiempo juega en contra del esclarecimiento del hecho.

La trágica historia de Leticia Temiño comenzó la víspera de la festividad de reyes de 1995. Era una noche fría y lluviosa en la que esta vecina de 18 años de Portugalete (País Vasco) decidió salir con sus amigas. Unas amigas de las que disfrutó y se despidió minutos antes de la medianoche para volver a su domicilio. Pero eso nunca ocurriría. A las siete de la mañana del día siguiente, el cuerpo de la joven sería hallado en la cuneta de una carretera a su paso por la localidad cántabra de El Pontarrón de Guriezo, cerca de Turtzioz. Leticia murió estrangulada, violada y apaleada.

jueves, 12 de abril de 2012

LLEGARÁN HASTA EL FINAL, Y YO DETRÁS.

La muerte de la Viguesa Déborah Fernández de 22 años, aún sigue siendo a día de hoy, a punto de cumplirse 10 años del trágico suceso, un rompecabezas inacabado. Sólo con echar un vistazo a todas las informaciones confusas que rodean a esta muerte y que aparecen recogidas en los medios de comunicación se comprueba que la extrañeza es el rasgo definitorio de este caso. Pese a ello, los investigadores no han tirado la toalla con este difícil asunto. “Llegarán hasta el final, y yo detrás”, asegura la madre de la joven.

La pista de Déborah Fernández se perdería el pasado 30 de abril de 2002 cuando se encontraba haciendo footing por el paseo de la playa de Samil. Algunos medios informan que iba acompañada de su prima y que ésta sólo se separó de ella a escasos metros de su domicilio. En otras informaciones, ni mencionan a esta familiar. Diez días después, su cadáver aparecería en una cuneta de la carretera C-550, la que une Baiona y A Guarda, en el término municipal de O Rosal. Como en la mayoría de los casos que hemos estado analizando recientemente, tampoco se conoce testigo alguno que pudiese aportar algún dato esclarecedor sobre la desaparición de la joven. Algo difícil de asumir. ¿Quién no ha hecho footing y ha sentido miradas anónimas posadas sobre su vestimentao sobre su rostro desencajado?

miércoles, 28 de marzo de 2012

TREINTA Y CINCO PUÑALADAS SIN RESOLVER.

Al igual que ocurre en muchas desapariciones que hemos estado recordando en las que sorprende que no existan pistas, ni huellas, ni rastros. Ni tan si quiera un quién o un por qué En esta nueva entrada nos encontramos, no con una desaparición, sino con un brutal asesinato que terminó con la vida de María Natividad Garayo. Treinta y cinco puñaladas que hoy, casi 10 años después, aún buscan autor.

María Natividad Garayo de 44 años de edad, madre y profesora del colegio Bilingüe, Brithish School de Somosaguas de Madrid, encontraría su fatídico final en el paseo de la playa de La Magdalena de Santander, un 7 de Julio de 2002. María había viajado hasta la ciudad cántabra con motivo de asistir con su hermano y una sobrina a la boda de un familiar, desplazamiento que estuvo a punto de cancelar debido a que sus hijos se marchaban de viaje y su marido no la podía acompañar. Pero finalmente se decidió a tomar la carretera, si bien las dudas y el intenso trafico de salida de la capital de España casi hace que desista nuevamente de su intento de acudir a la boda. Pero el destino parecía jugar con María y la concedió paciencia para aguantar el infernal atasco y continuar con su escrito futuro.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA "SOLEDAD" DE UNA INVESTIGACIÓN.

El artículo 131 de nuestro Código Penal establece los plazos de prescripción de las penas, siendo de 20 cuando la privación de libertad fijada sea de quince o más años. Y el asesinato, tipificado en el artículo 139 del Código Penal, es sancionado con la pena de prisión de quince a veinte años. Así pues, a la familia Donoso Toscano le quedan nueve meses para descubrir al asesino de Soledad. De lo contrario, éste quedará libre para siempre.

Soledad, nacida un 30 de abril de 1974, era la segunda de los cinco hermanos Donoso Toscano. Una chica que decidió dejar de estudiar cuando tuvo oportunidad y ganarse la vida en la pizzería ‘Oh La La’ situada en la Avenida Barcelona de Córdoba. Después de 12 meses allí, su vida quedó truncada el 28 de septiembre de 1992 cuando, como cada día, salió de casa rumbo hacia un trabajo al que nunca llegaría.

El 14 de Octubre de 1992 su cuerpo era encontrado en una zona de muy difícil acceso del río Guadalquivir conocida como el Arenal Alto. El cadáver de la muchacha de 18 años se encontraba en muy mal estado, desmembrado y descompuesto por la acción de las alimañas y las fuertes lluvias que cayeron ese mes sobre la ciudad. Nunca se supo si las heridas habían sido producidas por mordeduras de animales o derivaban de otras causas. Tampoco su autopsia arrojó pistas. Y sigue sin saberse a ciencia cierta qué le ocurrió a Donoso ni cómo murió. La autopsia sólo confirmó que Soledad había fallecido el mismo día en que desapareció. Tenía la ropa puesta pero la cabeza estaba distanciada a un metro del tronco. Los forenses no pudieron precisar si murió decapitada o si las alimañas del río fueron las causantes de tan macabra estampa.